Qué es el interés compuesto
El interés compuesto es el mecanismo por el cual los intereses que generas se suman al capital y, a partir de ese momento, también generan intereses. Es la diferencia entre ganar un 5 % sobre una cantidad fija y ganar un 5 % sobre una cantidad que crece cada año. Con el tiempo, la curva deja de ser una línea recta y se vuelve exponencial. Se le atribuye a Einstein la frase de que es «la octava maravilla del mundo»; sea o no cierta la cita, el efecto es real y es la base de cualquier plan de inversión a largo plazo.
La fórmula básica sin aportaciones es C = C0 · (1 + r)t. Si inviertes 10.000 € al 5 % anual durante 10 años, obtienes 16.288,95 €: los intereses (6.288,95 €) superan con creces lo que habrías obtenido con interés simple (5.000 €).
Cómo usar esta calculadora de interés compuesto con aportaciones
La mayoría de personas no invierte un único importe, sino que ahorra una cantidad cada mes. Por eso la herramienta admite aportaciones periódicas mensuales, trimestrales, semestrales o anuales, y te deja elegir si se hacen al principio o al final de cada periodo (aportar al inicio rinde algo más porque el dinero trabaja más tiempo). También puedes definir la frecuencia de capitalización y una subida anual de la aportación, útil si piensas aumentar tu ahorro cuando suba tu sueldo.
Los resultados muestran cuánto has aportado de tu bolsillo, cuánto procede de intereses y el capital final. El gráfico apila ambas partes año a año, de modo que verás cómo los intereses ganan peso con el tiempo hasta superar a las aportaciones. La línea discontinua representa el valor real: lo que valdría ese capital en euros de hoy tras descontar la inflación que indiques.
Los tres factores que más importan
- El tiempo: es el factor más potente. Empezar diez años antes puede suponer más que duplicar el resultado final con la misma aportación mensual.
- La constancia de las aportaciones: una cantidad modesta pero regular supera a menudo a un gran esfuerzo puntual.
- La rentabilidad y las comisiones: una diferencia de un punto porcentual al año, mantenida décadas, cambia el resultado de forma notable. Revisa el efecto de los costes con nuestra calculadora de rentabilidad de ETF y TER.
Una advertencia sobre las rentabilidades
La rentabilidad que introduces es una hipótesis, no una promesa. Los mercados suben y bajan, y una rentabilidad media del 7 % no significa un 7 % cada año: puede haber ejercicios con pérdidas importantes. Una cuenta remunerada o un depósito ofrecen rentabilidades bajas pero conocidas; la renta variable ofrece rentabilidades esperadas más altas con una volatilidad también mayor. Usa varios escenarios (por ejemplo 3 %, 5 % y 7 %) para ver el rango de resultados posibles.
Tampoco olvides los impuestos: en España las ganancias tributan en la base del ahorro del IRPF cuando se realizan (al vender o rescatar). Puedes estimarlo con la calculadora de fiscalidad de inversiones. Esta herramienta muestra rentabilidades brutas antes de impuestos.
La regla del 72
Un atajo mental útil es la regla del 72: divide 72 entre la rentabilidad anual y obtendrás aproximadamente los años que tarda en duplicarse el capital. Al 6 % se duplica en unos 12 años; al 3 %, en 24. Es una aproximación, pero ayuda a interiorizar el efecto. Comprueba cualquier cifra con la calculadora para obtener el valor exacto con tus aportaciones.
Casos de uso habituales
- Planificar la jubilación o un complemento a la pensión.
- Calcular cuánto tendrá tu hijo al cumplir la mayoría de edad si ahorras una cantidad mensual.
- Comparar el efecto de empezar a invertir hoy o dentro de cinco años.
- Ver cuánto aporta el ahorro y cuánto aportan los intereses a tu patrimonio objetivo.